miércoles

DÍA DA BIBLIOTECA

Para celebrar este día tan especial tivemos varias actividades diferentes.

O venres día 21 disfrutamos dun espectáculo de MAXIA na Biblioteca, por xentileza da ANPA, que causou sensación tanto no alumnado coma no profesorado.

O cartel xa o anunciaba: COMO A BIBLIOTECA É MÁXICA..... MAXIA NA BIBLIO!!!!




Colocamos o mobiliario para a ocasión e que así o Mago Benxamín tivese un escenario estupendo onde amosar toda a súa habilidade.



Poñeremos máis fotos!!!

E como o luns día 24 marcharon ao teatro o alumnado de 1º, 2º, 3º e 4º, aprazamos para o martes a lectura dun conto marabilloso. A profe Begoña foi a encargada da lectura.







E como final de festa entregamos un pequeno agasallo onde vos recordamos algunhas das normas da Guía de usuarios, e o texto do Pregón do ano 2013, de Laura Gallego (traducido ao galego por nós) porque pensamos que é un conto marabilloso para podelo ler unha e outra vez, sempre que queirades.










Pero tamén queremos que disfrutedes do cartel e o pregón deste ano. E por iso volo deixamos aquí.

O texto é de Ledicia Costas, escritora galega premio nacional de Literatura Infantil 2015, e a ilustración de Elena Odriozola,  premio Nacional de Ilustración en 2015. Todo un luxo!!!!

Non volo perdades!!!


Aquí vos deixamos o texo:


Una luciérnaga es una isla perdida en la noche más densa.

 Cien luciérnagas, una constelación misteriosa que marca el rumbo hacia otros universos. Así, con esa estrategia de luz, se organizan los libros que moran en las bibliotecas. Son caricias fosforescentes que incendian los sueños y recomponen los corazones grises hasta hacerlos recobrar su color rojo brillante. Cualquier individuo que padezca el síndrome del corazón gris, debería ponerse en manos de un experto y visitar una biblioteca.

Para escribir un libro, además de hacer malabarismos con las palabras hay que ser una desvergonzada o un loco. Un atrevido, una excéntrica descontrolada. Llevar un calcetín de lunares, otro de rayas y los pelos de punta. Una cresta como las que lucen las cacatúas sería un peinado muy interesante para un escritor. Solo las mentes más disparatadas son aptas para escribir libros. Pero para custodiarlas no es suficiente con tener un desajuste en los cables cerebrales. Es indispensable ser de fuera. Un extraterrestre. 

Las bibliotecas albergan seres con antenas giratorias, cerebros millométricos que memorizan títulos rebuscados, rimbombantes, campanudos. Las personas que custodian libros siempre me han parecido criaturas singulares. Están dotadas de extremidades retráctiles que estiran y estiran hasta alcanzar aquel volumen al que parecía imposible acceder. A continuación, como si nada, se recomponen y todo vuelve a su posición natural. Parecen seres humanos, pero a poco que les observes percibirás que no son de aquí. 

Una de las cosas que más me fascina de los bibliotecarios es su cerebro. ¡Me parecen tan listos! Los libros fabrican pensamientos. Pasar tantas horas dentro de una factoría de ideas es bueno para tener un corazón rojo y brillante y una cabeza repleta de planes fantásticos.

Alguien me han contado que el 24 de octubre es el Día de la Biblioteca. Sería genial organizar una fiesta con confeti y pompas de jabón. Celebrarla por todo lo alto. Me encantaría vestirme para tal ocasión como el personaje de algún libro, sentarme en la mesa de una biblioteca de la ciudad donde vivo y esperar a que fueran a visitarme. 

En las bibliotecas puedes ser quien tú quieras. Desde Mary Poppins hasta Matilda, Atreyu, Drácula o incluso Pippilotta Viktualia Rullgardina Krusmynta Efraimsdotter Långstrump. Puedes ponerte botas de pelo, plumas, zancos y sombreros. ¡Sombreros! ¡Eso es! Imagino a una pequeña lectora acercándose a mí discretamente, atraída por los colores y formas de mi sombrero:

—Sombrerera loca, ¡qué fiesta más maravillosa! ¿Sería tan amable de servirme una taza de té?

Yo se la serviría con mucho gusto, poniendo cara de mujer refinada, y luego ambas haríamos ruido al tragar. Sonaría algo parecido a glup glup glup. Y antes de que nos diese tiempo de romper a reír de forma desenfrenada, aparecería el bibliotecario, como surgido de la nada, que para eso poseen la facultad de materializarse delante de ti en el momento más inoportuno, y nos advertiría de que las bibliotecas no son merenderos. 

Hay que reconocer que son únicos custodiando tesoros. Extraterrestres con el corazón rojo y brillante. Qué cosa tan extraordinaria. 

¡Feliz Día de la Biblioteca!




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